JOYAS RIOJANAS / HNOS. PERALTA DÁVILA

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Los Hermanos Peralta Dávila

Destino de Juglares

Finalizaba ya la primera década del siglo actual cuando en Las Gredas, Departamento Famatina, dos nuevos vástagos llenaron de alegría el hogar de don Manuel Celindo Peralta y doña Catalina del Tránsito Dávila. Al ser oleados, recibieron por nombres Antonio Esteban e Isidro Aquiles. La Rioja, tierra de mártires y poetas, de místicos y montoneros, había engendrado su más auténtica expresión musical.
Y allí crecieron los hermanos con destino de juglares; al pie del cerro familiar escucharon las voces profundas de la tierra y capturaron el mágico lenguaje de la naturaleza; la «canción eterna hecha con los rumores del viento y del agua; con la fuerza serena de la piedra y el milagro de las flores serranas», A la vera de la montaña fascinante, centro de afiebradas riquezas y orgullosa cuna de aguerridas huestes, su infancia de changos cerriles se nutrió de música y versos.
Como otros comprovincianos, un día se rindieron a la tentación de Buenos Aires y cuando las alas crecidas les dieron seguridad y equilibrio, dejaron las ásperas laderas nativas y como decían los viejos cuentos de la abuela se fueron a «rodar tierra» con sus alforjas repletas de vidalas y chacareras, de zambas y vidalitas, de cuecas y de tonadas. Era el camino de la esperanza, del halago, la fortuna y quizá también el de la gloria. Pero la ciudad los ignoró: tranqueras de cemento cerraban el huerto donde crecían las manzanas de oro y los sueños resbalaron por las inhóspitas calles.
Transitando el húmedo asfalto en noches soledosas de tibias añoranzas, detenían sus pasos en el viejo «Café de los Angelitos», en «Tortoni», o «Los inmortales» donde Canaro o Lomuto desgranaban en notas los desencontrados amores de mil tangos; otros sitios de la noche, liderando las nuevas corrientes musicales, volcaban en la calle los endemoniados y exóticos ritmos de fox trot o de jazz. Sólo de tarde en tarde, escuchaban algún aire provinciano de marcado acento santiagueño, catamarqueño o riojano. Y cayeron entonces en la cuenta de que no estaban solos porque en esas mismas calles de Dios, otros coterráneos libraban diariamente la dura batalla del pan y de la fama.
En las letras, Arturo Marasso había alcanzado ya envidiable notoriedad desde la cátedra; César Carrizo repechaba la cuesta con novelas de temas nativos; Joaquín Neyra empujaba las puertas de las editoriales procurando difundir en revistas, motivos lugareños y hasta un derrocado gobernador -también abogado y poeta- el Dr., Juan Zacarías Agüero Vera, se multiplicaba en la actividad literaria elaborando artículos periodísticos, novelas y guiones radiales.
En el campo musical -con despareja suerte- lidiaban otros comprovincianos. Un hijo de Chamical, Enrique Cárbel, se había convertido, con interpretaciones tangueras, en “la Alondra de Los Llanos” e incursionado por el teatro y el cine; Federico Molina, integraba y dirigía el trío “Huija”; Cristina Fernández Alzogaray definida como “expresión honda y cálida de nuestra tierra” se había popularizado con el nombre de “La Riojanita”, secundada por el conjunto “Diaguitas Riojanos”, en tanto que dúos como Vergara-Velardez y Benítez –Pacheco empeñosamente procuraban imponer lo nuestro.
Dentro de esta evocación de época tambien figura en honroso lugar, Carlos Enrique Larrosa que a brazo partido luchaba para estampar su nombre en las marquesinas de los teatros porteños con su elenco filo dramático “Julio Sánchez Gardel”, integrado por artistas de provincia.
Todos ellos y muchos más, se hallaban nucleados en un Centro Cultural que llego a tener su propio periódico, “El Riojano” cuyo director era Eusebio Zárate, con una tirada de 5.000 ejemplares.
Este fue el panorama y el ambiente que debieron vencer, sólido, inexpugnable como los pucaras indígenas.
Corría el año 1939 cuando el conjunto folklórico “Famatina”, integrado por Eduardo Nallín con guitarra hawaiana, el Dúo Peralta Dávila, Blas Caliendo, Herrero Rojas y Juan Carlos Noia, comenzó a familiarizarse con el éxito.
Radio Callao, Radio París y Radio La Voz del Aire fueron las emisoras donde actuaron estos muchachos optimistas, risueños, decidores que desmintieron en la misma cara de Buenos Aires, el prestigio de hombres tristes y abúlicos que el concepto ciudadano que adjudica a las gentes del cerro – decía una crónica-, agregando: “Cada audición de ellos planta en el aire un lugar florecido de albahacas y poleo”.
Ya las cosas marchaban bien, pero debían marchar mejor. Cierto día el destino unió a los hermanos Peralta Dávila, con José Eusebio Zárate. Era este, un hijo de los llanos riojanos que había dejado su pago – Santa Rita de Catuna -, con la intención de ganarse una posición holgada con su profesión de taquígrafo. Como ardía tambien en su pecho la llama poética y musical, decidieron cinchar juntos y el hijo del llano se unió a los hijos de la montaña; de esta manera surgió, a principios de 1940, el conjunto folklórico “Los Riojanos”, liderado por Zárate, autor tambien de las glosas regionales.
Las acertadas interpretaciones y la magnífica instrumentación les abrieron ese año las puertas de L. R. 3, Radio Belgrano y simultáneamente, casi, las de Radio Porteña y Radio Mitre.
A partir de entonces, cada presentación fue motivo de elogio y aliento; los rostros de Esteban y Aquiles comenzaron a ser familiares en revistas de la época como “Alma que canta”, “Sintonía”, “Radiolandia”, “Cine Argentino”, etc.
En mayo de 1941 grabaron para el sello Odeón, los temas “Ricura Chileciteña” (cueca) y la chacarera “¡Hay juna si juera cierto!”; mas tarde grabaron para los sellos Pampa y Music Hall.
El prestigio y la popularidad del conjunto, mantenido a través de encomiásticos comentarios periodísticos determinaron que Mario Soffici los incluyera en el rodaje de la película “El camino de las Llamas”.
En 1942, se integro al conjunto la voz de Zulma Vence (La Diaguita) y en razón de haberse erigido el dúo Peralta Dávila en la expresión folklórica “más típica y verdadera de entonces”, participaron en un intercambio de programas artísticos entre Radio Belgrano y la Columbia Broadcasting sistem de Nueva York . En el transcurso del año siguiente fueron incorporados al conjunto los cantores Dardo Palorma, Blas Galíndez y Marga Doré; Eusebio Zárate fue reemplazado por el poeta norteño Rodolfo Álvarez, y Aquiles asumió la dirección del conjunto. Las exitosas temporadas anteriores determinaron, en 1944, su incorporación al elenco artístico de L. R. 1 Radio El Mundo, máxima aspiración de la época, y en programa paralelo, en L. R. 5 Radio Excelsior.
Comentando el acontecimiento, expresaba la revista “Sintonía”: -Peralta Dávila y su conjunto regional forman un número de sugestión poco común, cuya características sobresalientes son la riqueza de imágenes y la vibración del paisaje que supieron infundirle el cancionero del noroeste, uno de los más ricos del país-.
Tambien fue noticias entonces, haberse presentado en el salón confitería de Gath y Chávez “con los trajes de faena de los hombres del cerro”.
Como no podía ser de otra manera, periódicamente regresaban a La Rioja “en busca de los manantiales de nuestra historia y de nuestra argentinidad; de lo auténtico todavía inédito…, subyacente, cuando no lo disperso en los páramos del olvido”.
En 1946, el conjunto pasó a denominarse “Los Llaneros Riojanos”, corriendo las glosas por cuenta de Ángel Domingo Quiroga, nombre artístico adoptado por el comprovinciano Ángel Domingo Lanzillotto.
El mismo nivel y jerarquía con que debutaron por Radio Splendid, lo mantuvieron hasta 1954, año que decidieron poner fin a su actividad artística para dedicarse a la privada, la atención del Hotel Bermejo, ambiente propicio para todas las inquietudes bohemias, donde corrían a rodo las coplas y se gestaban románticas serenatas, noble herencia trovadoresca que nos dejara España.
Como guaycas de preciado collar quedaron de ese dilatado itinerario musical, entre otras piezas de su inspiración: “Nonogasta” zamba; “La Ushutuda” cueca, “El Chileciteño” gato, “Que realito soy” vidala chayera, “Vergel de amor” vals, “Retoños de Facundo” canción, “Soy libre de amar” vidalita, “Andará por Capayán”, “La Aimogasteña”, y “Chaya de Los Cerros” con sobrados méritos para erigirse en “Himno de La Rioja”.
Entre las mas difundidas compuestas en colaboración, podemos mencionar “La ñatunguita” y “Soy de Pomán”, zambas con letra de Carlos Larrosa; “Nazarenas” malambo y “La liberal” chacarera, compuesta por Héctor Ayala. “Domingo i` chaya” con Nicolás Vergara; “Tal vez andando” vidalita montañesa y “Pusllay” sobre letra de Eusebio Zárate. Tambien es interesante consignar que tres piezas de su repertorio fueron escritas por el Dr., J. Z. Agüero Vera, “Me querís o no” vidalita, “Solito con vos” tambien vidalita, y “La canción del Mollar” o “Cuitas del Mollar”.
Sería ingratitud no mencionar en esta restropección otros integrantes del conjunto en las distintas épocas, como los guitarristas Juan Carlos Noia, Francisco Intueri, Ayala, Ledesma, De los Hoyos, Chacota, Montenegro, Herrero Rojas, Arturo Sánchez, José Herrero, Esteban Tobías Velardez, Martín Carrasco, Rodolfo Viteri, Daniel Reyes y muy especialmente el notable pianista González Farías.
Precisamente la incorporación del piano al conjunto fue tambien novedad y acierto; junto a la quena de Esteban y el charango de Aquiles, las interpretaciones cobraron sonoridades propias.
El reencuentro con la tierra de sus mayores, en 1954, fue pródigo en emociones y muchas veces, requeridos por el afecto y la admiración de sus amigos, los instrumentos cobraban vigencia en interpretaciones que ponían en sus ojos, nostalgias de otros tiempos.
En 1967, Esteban se fue con su quena a integrar los coros celestiales y Aquiles se quedó tisando los vellones del recuerdo.
Al cabo de doce años de fraternal ausencia y cuando ya las flores del aire anunciaban la primavera perfumando la atmósfera cerril, Aquiles el “patriarca musiquero”, como aquel Panta de leyenda, junto al horcón de la vida colgó para siempre su caja chayera.

Autor: Efraín de la Fuente, de “Retratos y Semblanzas”, 1995.-
Fuente: Integración Cultural Riojana de Héctor David Gatica.

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Los Hermanos Peralta Dávila y su conjunto
Compilado


01 Zamba de la candelaria
02 La liberal
03 José Julián
04 Soy libre de amar
05 Linda mi mama
06 Vergel de amor
07 El yapirikuski
08 Nonogasta
09 Chaya
10 Tinkunaku
11 La ushutuda
12 Soy de Pomán
13 La Chaya en los cerros (Himno del Carnaval)
14 Las golondrinas
15 Al alba me voy
16 Cuitas del mollar
17 El trapaliento
18 Campanitas
19 El Chileciteño
20 La Aimogasteña
21 La ñatunguita
22 Que realito soy


*POR FAVOR SEPAN DISCULPAR LOS DEFECTOS DE SONIDO, TENGAN EN CUENTA QUE SON GRABACIONES ANTIQUÍSIMAS.

*SI HAY ALGÚN ERROR EN LOS NOMBRES DE LOS TEMAS POR FAVOR AVISENME.


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Comments (3)

Por favor, el tema 20 de la selección del dúo Peralta-Dávila es "La Aimogasteña", y no "La Tinogasteña" como se consigna. Fue mi primer disco de pasta cuando tenía 7 años y creo que lo traspasé con la púa de tanto escucharlo. "Nochecitas de Aimogasta, nochecitas que no olvido..."
Si pueden solucionarlo, háganle justicia.
Un abrazo
Luis

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

TENGO EL DISCO ORIGINAL DE LA CHAYA DE LOS HERMANOS PERALTA DEAVILA LO ENCONTRE ENTRE OTROS EN EL TOCADISCO DE MI ABUELO , EN SU CARTON Y PAPEL SELOFAN ,QUISIERA VENDERLO .
ALEJO_PLUS@HOTMAIL.COM

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