Atahualpa Yupanqui

Etiquetas:

Reacciones: 

El payador perseguido
Texto de contratapa del LP

Para referirnos a este “payador perseguido” que, con linda labia y entonada voz cautivará la atención de los oyentes, debemos remontarnos o una venerada fuente de la nacionalidad. Dice José Hernández, al dar conclusión a su “Martín Fierro”, tras el encuentro del gaucho inmortal con sus dos hijos y el del sargento Cruz, su inolvidable compañero de la ida al desierto:

Después, a los cuatro vientos
los cuatro se dirigieron…

y agrega:

Les alvierto solamente,
y esto a ninguno le asombre,
pues muchas veces el hombre
tiene que hacer de ese modo:
convinieron entre todos
en cambiar allí de nombre.

Ofrece ahí Hernández otra de las claves de su libro admirable. Desde ese cambio de apelativos -que puede significar el alcance ilimitado a cualquier apelativo distinto- se convierten en hijos y descendientes de Fierro, virtualmente, los criollos de los cuatro puntos cardinales que conozcan el rigor de la pobreza y el castigo de la injusticia.
Atahualpa Yupanqui, “cantor de artes olvidadas”, al encarnar a este “payador perseguido” ante la rueda imponderable del fogón fabulesco, se define como criollo de cuatro provincias y con indio “mesturao”. Bien puede, entonces, reclamar con legitimidad aquella honrosa prosapia gaucha. En alguna etapa difícil de la vida argentina conoció la cárcel, la persecución y el exilio. En horas de tres lustros atrás comenzaron a nacerle estas coplas a raíz de corazón. Allí las fue manteniendo al rescoldo de una apasionada fe. Volvió un día de las asechanzas, retemplado para su tesonera y noble profesión del mensaje. Desde hace casi una década ha podido hacer brotar estrofas de este canto, en ritmo de milonga pampeana, como broche de algunas de sus numerosas audiciones radiales y televisadas, y en sus recitales dentro y fuera del país.

No sé si mi canto es lindo
o si saldrá medio triste.
Nunca jui zorzal, ni existe
plumaje más ordinario;
yo soy pájaro corsario
que no conoce el alpiste...

El payador perseguido canta a la manera de su primate lírico. Como éste, sabe que lo común son los payadores lujosos, para entretenimiento de oídos:

Pero si uno, como Fierro,
por ahí se larga opinando,
el pobre se va acercando
con los orejas alerta
y el rico vicha la puerta
y se aleja reculando.

Las sextinas de Atahualpa, en su narrativo andar, trasuntan inquietudes de hermanos espirituales: picapedreros, peladores de caña, recopiladores de canciones… Su propia infancia vuelve en un desenhebrar de recuerdos…. Sus propias luchas son destellos que van iluminándole el fraternal mensaje:

Cantor que canta a los pobres,
ni muerto se ha de callar;
pues ande vaya a parar
el canto de ese cristiano,
no ha de faltar el paisano
que lo haga resucitar.

El sello ODEON engalana su catálogo con este “relato por milonga” de uno de sus artistas de relevancia mundial. La autenticidad de la versión reside en su propio desarrollo, a la manera de los “compuestos” o “sucedidos” que hasta comienzos de siglo estilaban los juglares criollos de la Argentina. Su genuino nacionalismo está afirmado por Atahualpa Yupanqui en el cierre de su relato:

… yo me voy con mi destino
pa’l lao ande el sol se pierde.
Tal vez alguno se acuerde
que aquí cantó un argentino.

************************

Atahualpa Yupanqui
El payador perseguido

Disco Odeón – LDI-205
Volumen N° 11
Año 1964



Primera Parte (Lado A de LP).
Segunda Parte (Lado B de LP).


************************



Tiempo del hombre - Poesía
(del libro ''El canto del viento'')


*************************

CHANGO DORMIDO

Changuito mío,
¡Qué soñarás...!
Changuito lindo,
chuschas revueltas
de travesiar…

Changuito mío,
¡Qué soñarás...!
Changuito lindo,
buen compañero.
¡Pedazo’i pan…!

Changuito mío,
dormí, soñá.
¡Y que la vida
nos halle siempre
bien a la par…!

Atahualpa Yupanqui, del libro
Piedra sola - Poemas del cerro

******************

*Aporte de Ernesto Roqué.



Comments (0)

Publicar un comentario

Subir

Subir
Volver arriba